“Hacete las tetas”: el escándalo detrás de una denuncia por hostigamiento y maltrato en el Tribunal de Cuentas de Chaco

La sede del Tribunal de Cuentas de la provincia de Chaco ubicada en la calle Juan B. Justo al 555 en la ciudad de Resistencia. Aquí se dieron los hechos denunciados por la fiscal
La sede del Tribunal de Cuentas de la provincia de Chaco ubicada en la calle Juan B. Justo al 555 en la ciudad de Resistencia. Aquí se dieron los hechos denunciados por la fiscal

Carola Urlich tiene 38 años y dos hijos. Es contadora y fiscal del Tribunal de Cuentas de la provincia de Chaco, un ente de control de gastos públicos al que ingresó en 2014 mediante un concurso externo. Ocho años después, lidera un equipo de trabajo de tres personas y audita la contabilidad de la consultora financiera Fiduciaria del Norte S.A., la Lotería Chaqueña y siete fideicomisos. Pero su trayectoria por el organismo de contralor envuelve un escándalo que atañe a un fiscal relator, que penetra a las entrañas del propio tribunal y que activó la intervención de la justicia penal chaqueña.

Lo que sostuvo con sonrisas, silencio, decoro y un proceso de naturalización y aceptación, terminó detonando una denuncia en el fuero interno. En mayo de 2019 había recibido el ascenso a fiscal subrogante y en agosto de 2021, se presentó a un examen abierto para postularse a los ocho cargos disponibles de fiscal del área central del tribunal. La entrega de las evaluaciones se celebró el viernes 13 de agosto. Su jefe, el fiscal relator Luis María Del Cerro, le preguntó un día antes por qué le había ido tan mal en el examen. Ella le respondió con una pregunta: “¿Cuál es la necesidad de hacerme sentir tan mal, te hace bien a vos?”. “Me molestan las mujeres como vos, que por las tardes miran novelas”, le contestó él antes de explicarle que la estaba “cargando” y que, en verdad, todavía no se habían abierto los sobres de los exámenes.

Este diálogo está vertido en la denuncia que Urlich presentó el martes 17 de agosto en el Tribunal de Cuentas de la provincia de Chaco. Lo hizo después de lo sucedido en la fiscalía rectora “A” durante la entrega de las evaluaciones. La fiscal subrogante recibió una baja calificación. Su jefe fue quien le hizo la devolución. “Profirió en un tono escandalizador, exagerado, con voz elevada y con alto contenido emocional y gestual las siguientes expresiones: ‘me asustó tu examen’, ‘esto es una vergüenza’, finalizando con un ‘no estás capacitada para ejercer un cargo de fiscal’ y un tanto amenazante ‘vamos a rever tu subrogancia como fiscal’”, expuso en una nota dirigida a los cinco vocales del organismo.

La Sala I del Tribunal de Cuentas de Chaco decidió archivar la información sumaria que había presentado la fiscal Ulrich tras convocar a un llamado a la reflexión
La Sala I del Tribunal de Cuentas de Chaco decidió archivar la información sumaria que había presentado la fiscal Ulrich tras convocar a un llamado a la reflexión

Lo acontecido tras la devolución del examen ofrece versiones contrapuestas. La mirada es distinta según el relato de los protagonistas y los testigos. Ella dice haberle pedido explicaciones a una serie de puntos que el fiscal relator desaprobó: expresó que su propuesta inauguró un catálogo de improperios y descalificaciones del calibre de “este examen es un mamarracho”. El veedor de la mesa examinadora, Sergio Ramírez, respaldó los dichos de la denunciante y en carácter de miembro de la Comisión Directiva de la Asociación de Personal del Organismo de Control de Chaco (APOCCH) manifestó en un escrito posterior su preocupación ante “la denuncia de maltrato de una agente de esta institución por parte de un superior jerárquico”. Del Cerro, por su parte, sostuvo un relato antagónico en actuaciones labradas posteriormente: destacó la reacción colérica de la fiscal subrogante ante una baja puntuación y resaltó su posición serena y conciliadora. La fiscal relatora Susana Jerez, testigo de la devolución de las calificaciones, avaló lo expuesto por su compañero.

“Salí de ahí llorando y no me pude levantar en todo el fin de semana -relató la denunciante a Infobae-. El martes presenté una nota informando lo que pasó y pidiendo que se adoptaran medidas y que cesara ese maltrato hacia mí. No quería denunciarlo afuera, sino quería que el tribunal tomara las medidas necesarias. No era la primera vez que recibía este trato, pero no quise explayarme en detalles”.

En el escrito denuncia haber sido víctima de maltrato verbal y laboral por parte del fiscal relator. Es el corolario de un cúmulo de eventos semejantes, según la visión que expone en su presentación: “No es la primera vez que sufro este tipo de descalificaciones verbales por parte de Del Cerro, fueron reiteradas situaciones a lo largo de mi carrera administrativa dentro de la institución”. El texto pone de manifiesto su sensación de indefensión, sus padecimientos preexistentes y procura informar los hechos relatados a efectos del mero conocimiento de la cúpula del organismo: no exige sanciones y somete a decisión de los miembros del tribunal su renuncia al cargo de fiscal subrogante.

"Hacete las tetas", "operate la nariz", "dejá de mirar novelas a la tarde", "aprendé a tener cintura política", "tenés que pagar derecho de piso" fueron algunas de las frase que denuncia haber recibido la fiscal de parte de su jefe (Gentileza Diario Norte)
“Hacete las tetas”, “operate la nariz”, “dejá de mirar novelas a la tarde”, “aprendé a tener cintura política”, “tenés que pagar derecho de piso” fueron algunas de las frase que denuncia haber recibido la fiscal de parte de su jefe (Gentileza Diario Norte)

Era la primera de sus denuncias. “El tribunal no adoptó ninguna medida -contó-. Al día siguiente, Del Cerro me citó a su oficina y me dijo que para frenar las actuaciones sumariales que se iniciaron por mi denuncia tenía que presentar una denuncia penal o hacerme un sumario si yo no levantaba me presentación”. Diario Norte informó, a su vez, que en una nueva nota presentada el 8 de septiembre, la denunciante afirma que Del Cerro le pidió que informara al tribunal que él le había pedido disculpas y que “el inconveniente estaba resuelto”. No lo hizo. Siguió trabajando bajo sus órdenes, asistida con tratamiento psiquiátrico y psicológico. “Él me perseguía con mis informes, no me pasaban expedientes para verificar. Sufrí una persecución laboral por un mes y medio. ¿Cómo podría ser mi jefe el mismo tipo al que estoy denunciando?”, expresa.

Nueve días después, escribió una tercera nota dirigida a los miembros del Tribunal de Cuentas. Instó a los ministros a que “se tomen las medidas pertinentes a fin de que los hechos denunciados sean dilucidados en su totalidad, tanto el hecho de violencia vivido en oportunidad de la entrega de notas del examen de fiscal, como en los anteriores denunciados por mi persona, los que denotan violencia laboral, verbal, psicológica y de género”. Y exclamó que “los hechos de violencia y hostigamiento no han cesado, sino que por el contrario han ido en incremento, causándome un grave perjuicio psicológico”.

El silencio del organismo fue un estruendo. Asegura no haber podido sostener el destrato en el ámbito laboral: pidió treinta días de licencia. Antes había hecho presentaciones por escrito solicitando medidas de resguardo y un cambio de sector, sencillamente para que su denunciado no siga siendo su jefe, como efectivamente sucedió tiempo después. Tres días después de que ingresara en licencia, perdió su subrogancia de fiscal, sus cuentas auditadas y desintegraron su equipo de trabajo, en una acción firmada por los miembros del tribunal bajo la disposición 304 del 30 de septiembre de 2021. “Fui castigada por haber denunciado a mi superior”, asume.

Carola Ulrich decidió formular su queja ante otras dependencias: hizo la presentación en la justicia penal, en la Legislatura y en la Secretaría de Derechos Humanos, mientras ampliaba las actuaciones ante el tribunal. En sus nuevos escritos incluía lo que en primera instancia había temido explayar. En 2014, desde su ingreso como agente administrativa del contralor, debió tolerar comentarios de segregación partidaria dado que su padre, Carlos Ulrich, era dirigente radical, en contraste con el arraigo peronista del organismo. “Empezó a decirme que si yo ascendía, iba a ser solo por mi apellido, decía que todo me iba a costar el doble”, relata.

“Siguió haciéndome chistecitos: que si no me hacía las tetas no podía seguir trabajando con él, si no me operaba la nariz, que su estándar eran las rubias con tetas hechas. Primero empezó en el seno de mi fiscalía, pero después ya lo hacía enfrente de cualquiera”, dice en diálogo con este medio. En el escrito dirigido a los diputados, presentado en marzo de este año, había expresado que Del Cerro “siempre me decía que para trabajar con él debía operarme las tetas” y que “luego empezó con que también tenía que operarme la nariz”. En una presentación en el Tribunal de Cuentas con fecha del 3 de noviembre de 2021, desmenuza una serie de situaciones de ofensas y humillaciones y sostiene que padecía “comentarios sexistas, degradantes y peyorativos, disfrazados de aparente chistes, tales como que me haga las tetas, que me opere la nariz, que lea libros, que deje de mirar novelas”.

Lo hizo como reacción, acompañada por documentos probatorios, testimonios, certificados médicos, informes psicológicos y psiquiátricos, a la disposición 645, difundida el 18 de octubre de 2021 por el organismo contralor. La Sala I del Tribunal de Cuentas consideró que el único material probatorio “es la existencia de un incidente que excedió el plano de una discusión ordinaria, incluido el uso de palabras altisonantes con epítetos de corte ofensivo, según la subjetividad de quien lo recibe”, apelaron a un “llamado a la reflexión de las partes involucradas” y resolvieron archivar el expediente.

La misma resolución cursó, en principio, la denuncia en la justicia penal. Tras la feria judicial, la causa la toma la fiscal de investigación Nº3, Rosana Soto, quien decidió concluir con los avances sin llamar al acusado en calidad de imputado. Una presentación de recurso de queja por apelación denegada en la Cámara en lo Criminal y Correccional de Chaco presentada por el abogado de la denunciante, doctor Juan Antonio Arregin, bastó para que la jueza Mercedes Riera, presidenta de la cámara, ordenara revocar el archivo de causa y citar al sospechoso para la declaración de imputado. Desde la parte demandada, revelan que la imputación será “coacción en contexto de violencia de género y lesiones graves psicológicas en contexto de violencia de género”. El proceso de investigación en la justicia penal está abierto y, lentamente, avanza.

Carola Ulrich volvió a trabajar el 2 de febrero de este año, vencida la licencia que le había otorgado la Secretaría de Derechos Humanos y Géneros de la provincia. Recuperó su subrogancia, sus cuentas y su equipo de trabajo tras apelar al fuero Contencioso y Administrativo, el área de la justicia que interviene en los juicios contra el Estado. Fue derivada a la otra área de la fiscalía de cuentas. Se presentó a un nuevo examen abierto para el cargo de fiscal y lo aprobó. La hostilidad, advierte y apunta en sus denuncias, no se detuvo a pesar del cambio de fiscal relator: a ella ni a otros empleados administrativos que testificaron a su favor.

"Sra. Fiscal, se devuelven las presentes actuaciones y esta fiscalía relatora le solicita estudie y preste más atención al confeccionar el informe de ley porque hay errores de falta de atención. Menos charla y más trabajo"
“Sra. Fiscal, se devuelven las presentes actuaciones y esta fiscalía relatora le solicita estudie y preste más atención al confeccionar el informe de ley porque hay errores de falta de atención. Menos charla y más trabajo”
“Si no te gustan las correcciones aguantate!! Tenés que pagar el derecho de piso!!” son algunas de las notas que fueron presentadas en las denuncias por la fiscal Ulrich
“Si no te gustan las correcciones aguantate!! Tenés que pagar el derecho de piso!!” son algunas de las notas que fueron presentadas en las denuncias por la fiscal Ulrich

Un detallado informe de 28 páginas de la Secretaría de Derechos Humanos y Géneros de Chaco, presentado el 5 de mayo de 2022, concluye: “Estamos en presencia de un caso que reúne los criterios de violencia laboral con connotaciones de género”. Y, a su vez, aconseja dar inicio a una información sumaria, promover capacitaciones en materia de violencia laboral y en torno a cuestiones de género con la Ley Micaela, y reparar el daño que hubiese ocasionado la violencia ejercida.

El doctor Mariano Ávalos Alurralde, abogado del contador relator Del Cerro, sostuvo en diálogo con Infobae que su defendido “tiene una conducta intachable y una familia constituida”, y que “todo este exabrupto le está causando perjuicios en el ejercicio de su profesión frente a sus clientes”. Precisó que entre la denunciante y el acusado existía una relación de amistad, en donde compartían reuniones sociales en las que participaban incluso familiares directos de los integrantes, y coincide que el detonante es la devolución del examen para fiscal. “Hay un intercambio de opiniones, una discusión de cuál es el motivo por el que no aprobó el examen. Y a partir de ahí se genera un sinfín de denuncias donde la contadora Ulrich alega en concreto algunas manifestaciones hirientes hacia su persona y que estarían fuera de contexto. Hablo de un plano que no fue acreditado y que no es cierto. Manifiesta por ejemplo que recibió insultos como “debería leer más”, “debería dejar de ver novelas”, “que al contador le gustaba trabajar con mujeres rubias”. Todas estas manifestaciones no son ciertas”, dice Ávalos Alurralde.

Todas las denuncias efectuadas por la contadora Ulrich fueron desestimadas y archivadas: no media ningún llamado de atención, ninguna sanción, ninguna pena para mi mandante”, declara y advierte que interpusieron una denuncia penal contra Mercedes Riera por prevaricato y abuso de autoridad, por apartarse del derecho, y un recurso extraordinario por haberse excedido en sus prerrogativas. La jueza fue precisamente quien revocó el archivo de la causa penal dispuesto por la fiscal Soto, citó la declaración de imputado para Luis María del Cerro, ordenó intervención a la Oficina de Violencia de Género del Poder Judicial y dispuso que el reclamo de la fiscal Ulrich continuara vigente.

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